Eliminar el vello facial y corporal no deseado forma parte de nuestra higiene personal. Como sabes, existen diferentes métodos para conseguirlo, aunque los resultados suelen variar. Así pues, hay dos grandes formas de eliminar de vello: la depilación y la epilación. Y aunque siempre nos referimos a ello como depilación, estamos equivocados. Hay una gran diferencia entre ambos métodos, y no solo por una letra. Básicamente está en la forma que utiliza cada técnica para tratar el vello, ya sea rasurándolo o eliminando desde la raíz.

En este post vamos hablarte de ambos métodos, pero haremos especial hincapié a la epilación. Así que si quieres saber más, quédate. Asimismo, si te interesa enfocar tu futuro profesional hacia el sector de la belleza y la estética, la titulación Técnico Experto Superior en Diagnóstico Estético Facial y Corporal te ofrecerá todos los conocimientos teóricos y técnicos necesarios para dedicarte a ello.

Qué es la epilación y cuáles son sus métodos

La epilación consiste en eliminar el vello desde la raíz, extrayendo totalmente el pelo. Con cada epilación debilitamos las raíces, haciendo que no puedan cumplir con su función, que es nutrir y retener el pelo. Con el tiempo, las raíces se mueren y el pelo desaparece.

¿Sabes qué métodos de epliación se aplican hoy en día? Seguro que muchos de ellos los conoces y los has utilizado. Estos son:

  • Pinzas. Es un método tedioso, sobre todo si tienes mucho pelo. Se acostumbra a utilizar para repasar las cejas.
  • Cera fría o caliente. Los resultados duran unas 2 semanas. Es uno de los métodos más utilizados desde siempre debido a los buenos resultados que ofrece.
  • Rasuradora eléctrica. Las pinzas rotativas arrancan el pelo desde el bulbo. Es un método algo doloroso y no se recomienda en personas que tienen mucho pelo. Una rasuradora muy conocida es la Silk-Epil.
  • Láser y luz pulsada. En los últimos años se ha convertido en una tendencia. Estos métodos queman la raíz a través de impulsos de luz, eliminando el vello definitivamente al cabo de varias sesiones. Este tratamiento debe ser aplicado por profesionales especializados en centros cualificados. Es la opción más costosa.

Beneficios de la eplicación

Con la epilación conseguimos debilitar el vello, por lo que crece más lento y delgado. También se despigmentan las zonas que no han sido depiladas o rasuradas correctamente (como axilas e ingles).  Además, en el caso de las ceras especiales aportan nutrientes a la piel, dejándola suave e hidratada.

Riesgos de esta técnica

Por lo contrario, existen una serie de riesgos después de una sesión post-epilación. La piel se puede irritar o manchar si la exponemos al sol o la frotamos mucho con ejercicio o ropa ajustada. También, si aplicamos maquillaje al poco rato de la sesión, lociones con base de alcohol o cremas con brillos.

También hay casos en los que está contraindicado aplicar este tratamiento, como las personas diabéticas, con tendencia a padecer eccema o que tienen varices pronunciadas. Ante cualquier duda, te recomendamos que te informes y preguntes en tu centro de estética de confianza.

Diferencia entre epilación y depilación

A diferencia de la epilación, con la depilación quitamos o eliminamos el vello superficialmente. Lo rasuramos, cortamos o rompemos, pero no lo eliminamos de la raíz. Con ello, el pelo crece más rápido, en cantidad y más grueso.

Las maquinillas de afeitar, las cuchillas y las cremas depilatorias son los métodos más utilizados. Esta técnica hace que nos estemos depilando cada tres días, ya que el bulbo queda intacto. De esta manera, el pelo se fortalece y aparece enseguida.